jueves, 25 de mayo de 2017

LEJANO TIMBAL





En el descanso de la noche, cuando
todo calla y mi mente se desvanece
de palabras hirientes y de inquina
secuencia que alimenta mis sienes,

tan solo me abrazo al lejano timbal,
que retumba en mis adentros como feroz
cellisca, que adormece tras la noche
con dolor herido a los pies de la derrota.

Siento mi camino cerrado al paisaje,
que cada día me ofrece la mañana,
 al deseo de volar entre nubes ceñidas
de azul y sonrisas de bellos atardeceres.

En el descanso de la noche quisiera,
fundirme en otra vida y en otro lugar,
para sentir mi alma pintada de paz,
y mi corazón herido colmado de alegría.

Si pudiera volver, allá  donde nací
sería brisa de la vida, pétalo de
una flor en primavera, rama del
árbol de la sabiduría y en el descanso
de la noche me fundiría, en estrella,
para iluminar la vida que me queda.









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